Ayer, nada más salir con mis sandalias... una gota, otra, otra... Ala.... toma tormenta!
La verdad que las tormentas de verano tiene su encanto, me recuerdan a los cabreos del momento, intensas, pero se pasan enseguida. Además, ¡me gusta su olor!
¡Lo que no me gusta es pillar una cuando voy con sandalias! Creo que todos/as me comprendeis, a quien no le ha pasado alguna vez...
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